jueves, 9 de junio de 2016

Marruecos

Marruecos es, desde hace años, un destino que atrae a todos los viajeros que buscan algo de aventura, exotismo y un primer contacto con África y su cultura islámica.


Es, sin duda, un viaje diferente, variado y colorido. Una experiencia chocante en un país lleno de contrastes, de paisajes únicos y de aromas extraños. Todo un desafío para los sentidos.



Su realidad actual poco tiene que ver con la imagen conservadora de antaño. Ahora, hasta el mismo monarca es presidente de un Club de Surf.




Las medinas, formadas por viejos callejones que conectan bazares y casas tradicionales marroquíes, son para muchos el reflejo de lo que es hoy el país.



Donde conocer a los marroquíes suele implicar sentarse con un té a la menta o con un delicioso Tajín.



Yo pasé mucho tiempo en un pequeño pueblo pesquero en el que me trataron muy bien.





Siempre he dicho que el mar trae cosas buenas a la gente y a las ciudades. Hace que todo se vea distinto, que transmita algo más.




Yo soy de los que piensa que una cultura que crece alrededor del mar hace que la gente de allí sea más alegre, más agradable.




Siendo sorprendente que estando tan cerca de España puede llegar a parecer que estás en otro mundo con otra forma de actuar, otras costumbres, otros problemas y otros motivos de alegría.





Y es que cuando viajas te das cuenta de cosas que antes no te planteabas. Te surgen más preguntas, aprendes a disfrutar fuera de lo que estás acostumbrado y te adaptas a otros y a su forma de vida. Es como vivir doble.

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