domingo, 14 de diciembre de 2014

Otoño inusual en Galicia, por Mar Gruesa

Este otoño no está siendo tan bestia como el del año pasado en cuanto a borrascas se refiere. Hemos pasado de la lluvia, el frío y el viento suroeste al sol, el agua caliente (para ser Galicia) y a los vientos del nordeste. Está siendo un otoño bastante inusual pero los buenos baños siguen presentes. Sólo hay que buscar un poco más…

Debo decir que nunca antes había surfeado en bañador en Baldaio y mucho menos a finales de octubre, pero es que el agua estaba incluso mejor que en verano. No me pude resistir.

Me acuerdo de un día en concreto en el que entré al agua en marea alta y salí casi seis horas más tarde con la marea ya baja. En mi vida había estado tanto tiempo seguido surfeando. Estaba tan a gusto en el agua que la tarde se me pasó volando. Está claro que no es lo mismo ir surfear un día de color gris que uno de color azul. No es lo mismo estar a la sombra que estar al sol. Ni es lo mismo cambiarse debajo del maletero o dentro del coche con la calefacción encendida que cambiarse tranquilo viendo las olas.

Fuese por lo que fuese, de momento, pocos son los que están echando en falta las grandes borrascas. Yo personalmente estoy disfrutando como un enano. Un par de bañitos al sol con tus amigos en algún lugar paradisiaco de la costa oeste de Galicia y vuelta para la Universidad o el trabajo. No hay queja.

Lo que si, a pesar de que todo el mes fue la bomba, se debe destacar una semana en concreto: la última semana de noviembre. Aquí van algunas fotos...

Reportaje de Mar gruesa




martes, 9 de diciembre de 2014

Puente de diciembre

Este domingo bien temprano pusimos rumbo hacia el sur de Galicia Iria y yo. Según me habían contado había un spot cerca de Oporto que llevaba varias semanas rompiendo bien y decidimos bajar hasta allí para comprobarlo.



Nuestra primera parada fue en Pontevedra. Cogimosa Ciroa Edu y fuimos para a comer al Asador Remo de Pontevedra, uno de mis lugares favoritos para comer en toda Galicia por la calidad de sus platos, su buen precio y por la excelente atención de sus trabajadores.



Estuvimos comiendo hasta casi las seis de la tarde y luego proseguimos hasta Vigo ya con el estómago bien lleno.
Una vez en Vigo dejamos todo en el hotel y nos fuimos a dar una vuelta por el centro y a cenar con los amigos de la zona.




Pero nos fuimos pronto a dormir porque el parte para la mañana siguiente era muy bueno. Y así fue.  Cuando llegamos a la playa después de casi dos horas de carretera nos encontramos con lo que queríamos. Una olas muy divertidas y prácticamente solos.


No lo dudé ni un segundo. Me enfundé mi nuevo Billabong Xero Furnace 4x3 con los escarpines y los guantes (la ola rompía en la desembocadura de un río y el agua estaba helada) y me fui directo al agua.


Estuve casi tres horas surfeando y no pasé nada de frío. Cogí muchas olas y volví al parking más feliz que una perdiz. Ya podía volver tranquilo a casa.

Mientras volvíamos paramos a ver cierto spot que no salía nada mal. Era lo que faltaba para terminar un día perfecto.